Los diamantes son eternos y el oro no se oxida. En un cofre seguramente, pero llevar joyas a diario conlleva riesgos a la larga, siguiendo estos sencillos consejos podrá  alargar la vida de su joya.

01 En un joyero.
Joyas revueltas provocaran daños tales abolladuras, ralladuras o rotura en cadenas (gargantilla, pulsera, collares…). Lo mejor es conservar cada joya en su estuche original, o en bolsas de plástico individuales con zip

02 Limpiar las joyas
Las joyas sucias suelen llevar restos de jabón, crema cosmética y polvo. Deben sumergirse en agua caliente, unos 40 grados, después frotarse con un cepillo de dientes y jabón. Después de un aclarado con agua, sus joyas deberían estar  más presentable. Cuidado en frotar piezas con piedras preciosas, en todo caso mejor limpiar estas piezas en un cubo o con el tapón del lavabo puesto, no seria la primera vez que un diamante desaparece por el desagüe del lavabo....
Si su joya no sale limpia, es que esta oxidada. Una joya de plata o incluso la joyería de oro se oxidan, el oro toma un tono rojo, la plata de un tono amarillo o incluso negro. Las joyas se deben de limpiar con gamuza, que se encuentran en todas las joyerías. Después terminar con un aclarado con abundante agua y secado.

03 Cuidado con el oro blanco.
El oro blanco de 750/000 , o oro 18k, es una aleación de oro fino, plata o Paladio con otro metales otros metales.
El oro blanco no es así sino gris. El brillo de sus joyas y su blanco polar lo da un baño de rodio que se desgasta con el tiempo o con contactos con ciertos productos químicos.
No se pueden limpiar joyas de oro blanco, lo único es llevarlo a su joyero habitual para que vuelve a dar un baño de rodio, operación sencilla si la joyas no lleva otras partes (como piedras preciosos), un poco mas complicadas si la joya lleva piedras engastadas.
El oro amarillo es más sencillo, pasar un trapo húmedo debería bastar, sino una gamuza de joyero, y si la pieza sigue sin brillar, es que es su joyería necesita volver a ser pulida.

04 Joyas que no pueden limpiarse con agua.
Si su joya lleva cuero o algodón seda las joyas no deberían mojarse. Incluso se debería evitar bañarse con ellas. El cuero se puede nutrir con crema nívea, si las partes de tela o cuero son muy sucias, limpiar a mano con algún detergente suave para prenda de algodón, y dejar secar. 

05 Los diamantes.
Se debe de evitar golpes en superficies dura y cambios bruscos de temperatura.
Los diamantes son resistentes a la abrasión, no se rayan, pero si se rompen. Una caída en una superficie dura como el mármol a altura de de una persona puede partir un diamante, el cual no tiene arreglos.

06 Productos químicos.
El mercurio afecta todo los metales preciosos, y de entrar en contacto se debe de llevar en una joyería, ya que el proceso de deterioro sigue con el tiempo.

Las joyas que llevan materias orgánicas, como las perlas, el nácar, el coral, el ámbar y las joyas con esmaltes son sensibles a productos químicos con ácido y alcohol. Los perfumes, las lacas, las cremas llevan estos productos. El contacto con estos productos es inevitable, por lo cual, se recomienda periódicamente limpiar las joyas con un paño húmedo con agua y una gota de detergente, o un baño con agua y un cepillo muy suave.

07 No se improvise Joyero.
Las joyas no se deben forzar. Si una pieza es deformada, lo adecuado es acudir a una joyería, Algunas joyas están huecas, especialmente de oro, y reparar o aderezar una joya no es tan fácil.
Las piedras llevan enganches del mismo metal del cual está hecho la joya para sujetarla. Si ve que una grifa está abierta, o no aprieta bien las joyas, puede intentar si se siente capaz volver a apretar las patas. Si no, llevar la pieza en una joyería, es una operación que se realiza en el acto.

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