la casa francesa de Alta Joyería nos desvela exóticos Secretos de oriente.
Imagínate esto. Es 1920. La gran dama del estilo parisino, Mademoiselle Coco Chanel, está paseando por la niebla, por as adoquinado calles de Venecia, cuando se topa con el edificio barroco de la Catedral Basílica Patriarcal de San Marcos  por primera vez. La señora está fascinada por la arquitectura magnífica, con su fusión ecléctica de Oriente y Occidente. Este es un momento que nunca olvidaré.
Ya en  2012, la Casa que lleva su nombre ha transpuesto ese recuerdo en una colección de Alta Joyería de impresionante belleza, el apropiado nombre de Secrets d'Orients. Especialmente agradable es la incorporación de elementos orientales de la iconografía clásica de Chanel: la famosa camelia, flor favorita Mademoiselle de Chanel, se ha transformado en algo parecido a una ventana bizantina.
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