Los griegos me han dado el apodo de “piedra de oro”, mi resplandor verde dorado es vítreo y oleoso. 

Soy la peredotita, el olivino, la crisolita. Durante el Cristianismo, en Israel y en el Magreb, era una piedra con altas propiedades de espiritualidad, era muchas veces asociada al olivero. Traigo la creencia, la suerte y una especie de desahogo. Aguanto con dificultad otra piedra a mi lado y si es el caso reflejo la dominación. Gran viajera, vengo de África del Sur, Australia, Birmania, Brasil, Isla de Zerhiget, Noruega, Zairo, pero también de Estados Unidos. Mi poder es notable, favorezco la digestión, combato el estreñimiento, la inflamación intestinal y las úlceras. Revelé mi presencia bajo forma de inclusiones situadas en metales critalizados de algunos meteoritos. La rareza y la belleza de estas piedras no tienen iguales. Soy muy reputada para engendrar el nacimiento de los amores repentinos. ¿Entonces entre vosotros y yo, habrá un flechazo ?

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